Los tres beneficios y el gran problema de viajar con bajo presupuesto

Hay tres beneficios y un gran problema de viajar con bajo presupuesto diario.

El primer beneficio de viajar con bajo presupuesto es que tu viaje dura más.
Obvio.
Si tienes ahorrado mil dólares y tu gasto diario es de cien, tu viaje dura diez días.
Si tienes ahorrado mil dólares y tu gasto diario es de diez, tu viaje dura cien días.

El segundo beneficio es que viajar con bajo presupuesto te enseña a vivir bien con poco. Aprendes a ser consciente de tus gastos, y te la piensas dos veces antes de comprar algo que sabes que no necesitarás. Además, aprendes a estar cómodo a pesar de que duermes en una carpa o en un hostal barato, sin ningún tipo de lujos.

Si por cualquier motivo en un mal momento de tu vida llegas a perder todas tus posesiones materiales, te sentirás un poco más preparado para enfrentar la situación, en comparación con nunca antes haberte puesto en una situación de saber vivir bien gastando poco o nada.

El tercer beneficio de viajar con bajo presupuesto es que aumentan las aventuras.

Si tu presupuesto diario es de doscientos dólares al día, tienes un incentivo enorme a dormir en una pieza privada todos los días.
¿Cómodo? Sí. Pero no te pasará nada digno de recordar.

Si tu presupuesto diario es de quince dólares al día, estás obligado a buscar un lugar donde dormir sin tener que pagar. Esto te da de inmediato una ola de incertidumbre, y las emociones se van acentuando a medida que se acerca la noche.

A veces, terminas acampando en un lugar increíble. Un bosque o un desierto que jamás habrías conocido si es que hubieses tenido la disposición a pagar por ese hotel caro.

Otras veces está lloviendo fuertísimo, y sabes que si acampas en la intemperie lo vas a pasar mal. Entonces tocas la puerta a una casa a orillas del camino. Te abre la señora Juanita. Le preguntas si hay algún lugar con techo o una bodega donde puedas armar tu carpa de forma segura. La señora Juanita termina invitándote a alojar. Te duchas, te presenta a su familia, comen juntos, y te prestan una cama. Terminas quedándote con ellos por días, porque te llevas increíble con ellos.

No puedes creer la bondad de esta gente. ¡Tú sólo querías un techo para protegerte!

El gran problema de viajar con bajo presupuesto es que tienes un incentivo a ser tacaño.

Si tienes un presupuesto de diez dólares al día, no hay mucho espacio para ir al supermercado y comprarle vino y chocolate a la señora Juanita a modo de retribución. A veces puedes llegar a sentirte mal porque una persona te dio muchísimo, y tú en cambio no le estás dando nada de vuelta. Entonces ofreces a ayudar un poco en la casa o en la huerta, pero aun así esta ayuda no se siente suficiente como para pagar de vuelta todo lo que esta gente hizo por ti.

Dicho todo esto, acá va mi propuesta: sin importar si tengas muchos o pocos ahorros, elige viajar con un presupuesto diario bajo, pero sin incluir en ese presupuesto lo que invitas a otras personas.

Si tu viaje dura menos porque todos los días estabas dándole comida a los demás, vale la pena.

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

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