Lo esencial es VISIBLE a los ojos

Mantengamos las cosas simples. No es necesario seguir destinando tiempo a preguntarse qué es necesario para tener una buena vida. Está clarísimo. Tú y yo lo sabemos casi que por intuición.
No es necesario leernos decenas de libros que nos sigan explicando lo mismo una y otra vez, o escuchar a un gurú.

Hay algunas actividades y hábitos que son esenciales para tener una buena vida. Cada una de ellas nos hacen sentir vivos, que estamos aprovechando nuestro tiempo en este mundo.
Son tan buenas, que mencionarlas en un listado parece como algo innecesario, porque son obvias:

  • Pasar tiempo con gente que queremos: familia, amigos, pareja.
  • Leer.
  • Hacer deporte y elongar.
  • Meditar.
  • Contemplar la naturaleza.
  • Jugar con niños, una mascota o amigos.
  • Pasar tiempo solos para reflexionar.
  • Dormir.
  • Comer sano.
  • Viajar y tener aventuras.

Estas actividades y hábitos son tan positivos, que nunca vamos a escuchar a alguien diciéndonos que no comamos sano, o que no pasemos tiempo con gente que queremos, o que no hagamos deporte.

Son actividades esenciales.

Si estamos haciendo cualquiera de las actividades y hábitos esenciales anteriormente listados, estamos bien.

Hay algunas actividades y hábitos que son nocivos para nuestras vidas. Cada una de ellas nos perjudican ó inmediatamente, ó a largo plazo. Lo peor, es que no somos capaces de darnos cuenta del daño que nos hacen hasta que ya es muy tarde.

  • Rodearnos de gente tóxica que nos tira para abajo.
  • Pasar tiempo excesivo en redes sociales.
  • No moverse.
  • Drogarse y tomar alcohol.
  • Comer comida chatarra.
  • No dormir.

Estas actividades y hábitos son tan malos, que no se pueden defender. Nunca vamos a escuchar a alguien diciendo que lo mejor que podemos hacer es empezar a comer más chatarra.

Si estamos haciendo cualquiera de las actividades y hábitos nocivos anteriormente listados, estamos mal.

Por último, hay algunas actividades y hábitos que están entre lo bueno y lo malo. Dependiendo de las circunstancias y de cuánto tiempo invertimos en ellos se convierten en algo positivo o negativo para nuestras vidas.

Esta vendría siendo la zona gris, porque está entre lo bueno y lo malo.

Por ejemplo, el trabajo: dependiendo de qué trabajo es y cuánto tiempo tenemos que destinarle, esto puede ser la mayor motivación de nuestras vidas, o nuestra mayor fuente de estrés.

Otro ejemplo: ver series, películas, y documentales. Dependiendo del contenido y de la cantidad de horas que le dedicamos, esta puede ser una fuente de aprendizaje y motivación, o una pérdida de tiempo.

En vez de seguir preguntándonos qué se necesita para vivir bien, toda nuestra atención y energía debería estar en maximizar el tiempo destinado a las actividades esenciales, y minimizar el tiempo que perdemos en actividades nocivas.

Uno debería ser capaz de, al final del día, mirar atrás y decir:

«Pasé la gran mayoría de mi día haciendo lo esencial», o «Pasé la gran mayoría de mi día en actividades nocivas. Necesito mejorar mi situación».

Y en cuanto a la zona gris, hay que tener especial cuidado. Monitorearla en todo momento.
Revisar constantemente si realmente nos motiva nuestro trabajo, o si estamos intentando convencernos a nosotros mismos de que nos gusta.
Revisar constantemente si el contenido que consumimos nos ayuda a aprender y a motivarnos, o si estamos perdiendo el tiempo. ¿Vale la pena entretenerse con una serie sabiendo que el costo es que terminaremos idiotizados?

Un día extraordinario tiene mucho de lo esencial y poco de lo nocivo.
Y muchos días extraordinarios son una vida extraordinaria.

Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

¿Cómo es para ti una vida extraordinaria?

Ejercicio de papel y lápiz:

Imagínate de aquí a diez años.

Primero: ¿Cómo es para ti una vida extraordinaria?

Definámosla sin límites de ningún tipo:

¿Dónde vives? ¿En un departamento en la ciudad? ¿En una casa en el campo? ¿En la playa? ¿En el bosque? ¿En una van?

¿Cómo te ganas la vida? ¿Eres tu propio jefe, o eres empleado? ¿Cuántas horas a la semana trabajas? ¿Cuántos semanas de vacaciones tienes al año?

¿Tienes pareja? ¿Qué valoras en él/ella?

¿Tienes hijos? En ese caso, ¿Cuántos hijos tienes?

¿Qué tan seguido te juntas con amigos? ¿Qué haces con ellos?

¿Tienes mascotas? ¿Cuántas y de qué tipo?

¿En qué gastas tu tiempo libre?

¿Has viajado? ¿A dónde?

¿Qué desafíos has logrado completar, que te hacen sentir orgulloso?

¿Has creado algo? ¿Qué? ¿Cuánto?

¿Ayudas a otras personas? En ese caso, ¿cómo las ayudas?

**Ojo: No se trata de buscar que una vida sea perfecta. Típico que nos terminamos decepcionando porque nunca llegamos a la perfección.

Se trata de saber más o menos hacia dónde apuntar.

Segundo: ¿Por qué?

¿Por qué definiste que en tu vida ideal vives en la playa? ¿Por qué no otra opción? ¿Qué es lo que ves especial en vivir en la playa? ¿Por qué es tan necesario para ti que la casa sea grande?

¿Por qué en tu vida ideal te ganas la vida siendo el dueño de tu propio negocio? ¿consideraste lo bueno y lo malo de eso? ¿Por qué pusiste seis semanas de vacaciones, y no doce?

¿Por qué escribiste que tienes pareja? ¿Qué te hace pensar que tu vida será mejor con él/ella?

¿Por qué pusiste que en tu vida ideal tienes tres hijos? ¿Por qué no uno, o cuatro, o cero? ¿Qué te hace pensar que tu vida será mejor con tres hijos?

¿Por qué pusiste dos perros? ¿Por qué no más, o menos?

¿Por qué pasas tu tiempo libre leyendo, o haciendo deporte, y no haciendo otra actividad?

¿Por qué pusiste que has viajado a 50 países, y no 150?

¿Por qué pusiste que has logrado completar una maratón, y no otro desafío?

¿Por qué pusiste que has logrado escribir un libro, y no escribir una canción?

¿Por qué pusiste que ayudas a gente en situación de calle, y no otra opción?

**Ojo: Más que encontrar una respuesta correcta a por qué queremos tener tres hijos y no cuatro, esta segunda parte sirve para identificar posibles motivaciones erróneas.

Quizás te das cuenta que escribiste que eres el gerente de una empresa sólo porque quieres que los demás te vean como alguien exitoso, cuando en realidad no hay nada que te motiva de ese camino.

Quizás escribiste que has logrado correr una maratón sólo para decirle a otros que corriste una maratón, y no porque realmente te interesa correr una.

¿Lo escribiste porque realmente lo quieres y te interesa? ¿O porque otros lo esperan de ti?

Tercero: ¿Cuánto cuesta tu vida ideal?

¿Cuánto cuesta vivir donde quieres? No sólo plata, si no también el tiempo y energía que se necesita para juntar esa plata.

¿Cuánto cuesta criar a los hijos que quieres? No sólo plata, si no también el tiempo y energía que requiere.

¿Cuánto cuesta tener las mascotas que quieres?

¿Cuánto cuesta todo lo demás que pusiste?

Quizás aquí te das cuenta que necesitas mucho menos de lo que creías, o quizás mucho más.

Tiempo atrás escuché la historia del gerente general de una administradora de fondos exitosa. Teniendo ya plata para el resto de su vida, se le escuchaba a cada rato diciendo: «Sueño con, algún día, poder irme a viajar en moto por China».

Lo curioso de esta historia es que un viaje en moto por China es sorprendentemente barato comparado con viajes lujosos. Muchos mochileros lo han hecho con pocos ahorros.
El gerente se estaba complicando solo.

Por último:

De todo lo que escribiste definiendo tu vida ideal, ¿Qué cosas sabes que, si no las haces, te arrepentirás al final de tus días?

Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

Una regla muy simple para tomar mejores decisiones

Una regla:
No tomar decisiones importantes estando cansado, con hambre o con sueño.

Suena como demasiado simple. Suficientemente simple como para que fuese una de las reglas que acompañan a la regla de oro: no hacer a otros lo que no quieres que te hagan a tí.

Simple, pero no fácil.
El problema está en que cuando uno está cansado no tiene la claridad mental para reconocer que uno está cansado.

¿Has visto alguna vez a una persona que, teniendo que tomar una decisión importante, se asegura antes de haber dormido bien y de no tener hambre?

¿Has visto alguna vez a una persona que se detenga en la mitad de una discusión y reconozca que el problema no es el tema por el cual ambos están discutiendo, sino que el problema es que está de mal humor porque durmió poco?

Pasa poco, ¿no?
Por lo general no paramos a darnos cuenta que estamos de mal humor. Simplemente estamos de mal humor. Y caemos en un espiral de problemas que crean más problemas.

Cuando estamos cansados, con hambre o con sueño nos volvemos personas irritadas incapaces de pensar con claridad. Creamos problemas donde no hay, tenemos una nube negra encima de nuestras cabezas, y discutimos por temas que no valía la pena discutir.

Somos tan irracionales como ese niño que no para de llorar porque su mamá le dijo que no meta las manos en  el enchufe. Todo lo que sale de nuestras bocas crea más y más problemas.

Estando así de negativos e irracionales, no conviene tomar decisiones que puedan cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Acortar un viaje que se suponía que iba a durar muchísimo más.
Retirarse de un deporte que te encantaba.
Renunciar a un trabajo.
Terminar una relación.
Empezar una discusión que no valía la pena.
Etc.

Quizás jamás habrías tomado esa decisión estando descansado y bien alimentado, y la pudiste haber evitado yendo a dormir una siesta o habiendo comido un sándwich.

Estando cansado, con hambre o con sueño la mente se nubla. Es muy alta la probabilidad de que la decisión sea completamente irracional y errónea. Si nos prohíbimos tomar decisiones importantes hasta que estemos seguros que no estamos siendo afectados por cansancio físico, hambre o sueño, reducimos la probabilidad de elegir un camino incorrecto.

Entonces, esta es mi propuesta: la próxima vez que tengamos que decidir algo que sea importante para nosotros, primero detenernos por un minuto a preguntarnos:

¿Me he estado exigiendo mucho últimamente?

¿Dormí bien la noche anterior?

¿Cuándo fue la última vez que comí sano?

Y si nos damos cuenta que sí, que estamos cansados, el próximo paso no sería tomar la decisión que debíamos tomar, sino preguntarnos cómo nos podemos reponer lo más rápido posible.
La decisión se postergaría para cuando estemos descansados, bien alimentados y emocionalmente estables.

Si vamos a cambiar nuestras vidas de un momento a otro, que no pase que hayamos sido influenciados por algo tan básico como que nos faltaba dormir un poco más o comernos una manzana.

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

Resumen de cómo prevenir lesiones

Hasta el año 2018, lo normal para mí era tener en todo momento algún dolor o lesión en el cuerpo. Pensaba que no había nada que se podía hacer para evitarlo.

Sin incluir una operación de apendicitis, desde el año 2019 no he tenido un dolor que me haya dejado en reposo por más de una semana.

¿Qué cambió?

Resulta que existen algunas técnicas y hábitos muy simples para prevenir lesiones. Si las aplicamos a diario, deberíamos tener menos problemas.

La idea de este artículo es mencionar esas técnicas y hábitos en cada una de las partes que involucran hacer ejercicio y recuperarse:
1) Calentamiento
2) Deporte
3) Preparación física
4) Crosstraining
5) Elongación
6) Descanso
7) Alimentación
8) Sueño

1) Calentamiento

El calentamiento debe hacerse con movilidad articular. Esto no significa elongar quedándose quieto en posiciones incómodas donde sientes que estás estirando un músculo específico, sino mover nuestras articulaciones con cuidado para que entren en calor, y así evitar hacer un mal movimiento sin haber calentado antes.

En el momento de empezar a hacer el deporte uno debería sentirse «suelto», con confianza de que seremos capaces de hacer movimientos complicados con fuerza.

¿Dónde podemos aprender a calentar? Buscando «warm up for insertar deporte» en youtube. Por ejemplo, acá va un video para calentar antes de correr.

2)Deporte

1) El deporte debe hacerse con actitud, sabiendo que puedes hacer fuerza y ser intenso sin lesionarte. Lo que los futbolistas llaman «entrar fuerte».

Por ejemplo: si estás jugando fútbol y te tiras a hacer una barrida con miedo de que te vas a lesionar, aumentan las probabilidades de que te pase algo. Pasa lo mismo con todos los demás deportes.

2) Mientras hacemos deporte, es importante escuchar el cuerpo. Todos los días despertamos distintos por una infinidad de factores: cuánto nos hemos esforzado últimamente, cómo hemos estado durmiendo, nuestra alimentación e hidratación, estrés laboral, relaciones personales, etc.

Si nos sentimos bien, no hay problema para seguir haciendo el deporte.

Si nos sentimos cansados, o molidos, o tiesos, es importante estar atento, sobre todo cuando hacemos movimientos bruscos como agacharse en exceso, golpear una pelota demasiado fuerte, torcer la espalda o abrir mucho las piernas.

Hay veces en las que jugamos un partido, nos exigimos mucho, y al final estamos excesivamente cansados. Quizás todavía no tenemos una lesión, pero sentimos que, si le exigimos un poco más al cuerpo, vendrá un desgarro o tirón. Lo sabemos con seguridad, porque en ese momento hay ciertos movimientos que siempre hemos podido hacer sin problemas, pero que ahora están molestando.

En ese caso, conviene parar a descansar por unos días hasta que volvamos a sentirnos bien. Quizás descansar unos días se sentirá como una pérdida de tiempo, pero es mejor perder dos días que perder seis semanas en las que te tienes que recuperar de un desgarro de gemelo que pudiste haber evitado.
Lo podemos ver de otra forma: en este caso, uno no está eligiendo entre parar o no parar. Está eligiendo entre parar voluntariamente por unos días o involuntariamente por unas semanas.

3) Saber parar a tiempo puede llegar a ser todo un desafío, sobre todo si estamos jugando un torneo y ganamos el último partido. Estamos cansadísimos, pero de todos modos queremos jugar la siguiente ronda. Ahí empiezan los problemas.
¿Qué es más importante? ¿Ganar un torneo ahora mismo, o tu salud a largo plazo?

3)Preparación física complementaria

Hay cientos de ejercicios que podemos aplicar para mantener un buen estado físico. Tantos, que la clave estaría en saber filtrar y elegir los ejercicios correctos. Para eso, hay que considerar dos cosas:

1) Los ejercicios que elegimos deben estar enfocados en el deporte que queramos hacer:

¿Jugamos fútbol? El entrenamiento debería estar dirigido a ser mejor futbolista.

¿Corremos? El entrenamiento debería enfocarse en cómo ser un mejor corredor.

Y si no tenemos un deporte específico en mente, el entrenamiento debería ser amplio y variado, enfocado en tener un estado físico que sirva para hacer de todo, sin lesionarnos.

2) Evitar aquellos ejercicios que nos hacen mal:

Teniendo en cuenta que hay cientos de ejercicios para alcanzar un buen estado físico, uno tiene la opción de evitar aquellos ejercicios que duelen y lesionan, y preferir las alternativas que nos hagan bien. Influye muchísimo nuestra genética y los desbalances musculares que tenemos desde chicos.

Ejemplos:

Si queremos tener más fuerza en los pectorales, pero nos duelen las muñecas cada vez que hacemos flexiones de brazos, podemos probar con ejercicios de presbanca, o máquina, o natación, etc. No es necesario aniquilar nuestras muñecas a punta de flexiones.

Si queremos tener más fuerza en las piernas, pero nos duele hacer pistol squats, podemos probar haciendo sentadillas normales en las que no nos agachamos hasta el límite, o estocadas, o hacer spinning, o sentarnos en la pared para sentir cómo se nos queman los quádriceps, etc. Cuando se trata de mejorar fuerza de piernas, aquí sí que hay muchísimas opciones. No vale la pena lesionarse con un pistol squat.

3) Si nunca antes has hecho ejercicio, recomendaría empezar con algún entrenador personal o participar en una clase grupal. Puede pasar que en tu mente sepas cómo debe hacerse un ejercicio, pero en la práctica lo estás haciendo mal porque no estás observando tu cuerpo y nadie te corrige.

4)Crosstraining

Una técnica muy sencilla y tremendamente efectiva para mantenerse sano es hacer crosstraining.
En pocas palabras, crosstraining significa ir combinando varios deportes al mismo tiempo en lugar de enfocarse en uno solo, con tal de usar todos los músculos del cuerpo para mantenerse sano.

Cuando nos enfocamos en un solo deporte, siempre ocupamos los mismos músculos y hacemos los mismos movimientos. Esto puede provocar desbalance muscular y desgaste de aquellos músculos y articulaciones que usamos recurrentemente.

Cuando hacemos varios deportes al mismo tiempo, ocupamos todo el cuerpo y hacemos distintos movimientos a lo largo del día. Esto ayuda a que podamos descansar algunos músculos fatigados mientras hacemos otra disciplina, y además nos cansamos menos de cabeza.

Lo importante aquí, es elegir correctamente la combinación de deportes que queremos hacer. El error está cuando uno combina deportes que son demasiado duros para el cuerpo, o cuando combinamos dos deportes que son demasiado parecidos.

Algunos malos ejemplos de crosstraining:

Jugar sólo tenis y padel: de que se pasa bien, se pasa bien. Pero estos deportes se parecen mucho en sus movimientos. Si empiezas a jugar mucho, no le estás dando descanso a tu brazo dominante, y puede llegar lesión de muñeca, codo, hombro, o las tres. Obviamente se pueden combinar, mucha gente lo hace. Lo importante es no hacerlos en exceso, escuchando al cuerpo.

Jugar fútbol y hacer trailrunning: con tanto choque, barridas, piques y patadas, sólo jugar fútbol ya te puede lesionar. Si a eso le sumas salir a correr en el cerro, desgastando aun más las piernas, quizás le estás pidiendo mucho al cuerpo. Después de un tiempo tienes un pinchazo en la rodilla que no sabes por qué llegó.

Un buen ejemplo de crosstraining sería cualquier deporte de alto impacto (tenis, fútbol, rugby, trote, etc) con cualquier deporte de bajo impacto (natación, bicicleta, caminata, golf, etc).

5)Elongación

Afirmaría que la elongación diaria es el hábito más importante para evitar lesiones, junto con saber cuándo parar. Teniendo en cuenta que para muchos de nosotros elongar se siente como una tortura, y que si lo hacemos mal podemos lesionarnos más aún, comparto algunos tips:

  1. Es clave fijar un momento del día donde sabes que vas a elongar. Una opción es elegir al final del día, justo antes de dormir. Si es que tenemos una junta con amigos, podemos hacerlo justo antes del evento, o apenas llegamos de vuelta a nuestras casas. Lo ideal es destinar tiempo de calidad a este hábito, pero si no tenemos tiempo, en diez minutos se pueden hacer maravillas.
  2. Para que elongar no sea tan aburrido, conviene hacerlo mientras vemos una serie, o escuchamos un podcast, o escuchamos música. Es ideal hacerlo sin ninguna distracción porque así nos podemos concentrar en nuestra respiración, pero partir elongando sin distracciones puede significar pedirle mucho a nuestra fuerza de voluntad.
  3. Es posible, y muy común, lesionarse porque hiciste una estirada muy fuerte o un movimiento extraño. Esto se siente mil veces peor que lesionarse haciendo deporte, porque te hiciste daño tratando de cuidar tu cuerpo. En su momento le pedí consejos a un amigo que lleva años haciendo yoga, y me recomendó empezar la elongación de cada día con muchísimo cuidado, evaluando cómo se siente el cuerpo. A medida que el cuerpo se va soltando, uno puede exigirse más.
  4. ¿Por cuánto tiempo mantenerse en cada posición? Hay muchos métodos distintos, pero uno de los más comunes es mantener cada posición treinta segundos, y eso repetirlo tres veces. Si no quieres andar contando los segundos, puedes usar la aplicación Tabata, que te avisa cuándo tienes que cambiar de posición. Es gratis.
  5. ¿Qué ejercicios elegir para elongar? Pasa lo mismo que en la sección «preparación física». Hay cientos de ejercicios. Conviene elegir aquellos que no nos causan dolor y lesiones. Mantenerse simple. Por ejemplo, no es recomendable ni necesario partir intentando abrirse de piernas por completo. Una opción para elegir tus ejercicios es buscar «Stretching exercises for beginners» en Youtube.

6)Descanso

¿Cuándo descansar?

Nuestros cuerpos son sabios, y nos dan señales de que necesitamos descanso. Algunas de ellas son:

1) Estás durmiendo mal.

2) Te despiertas, y sientes que tu corazón está agitado.

3) Te cansas más de lo normal cuando haces actividades simples, como subir escaleras.

4) No sientes motivación para hacer nada, incluso aquellas actividades que te encantan.

5) Estás de mal humor. Irritable.

6) Bajan tus defensas. Te sientes débil.

7) Empiezas a tener algunas molestias en tu cuerpo.

Si identificamos una o varias de esas señales, quizás nos vendría bien un descanso.

¿Cómo descansar?

Hoy en día está de moda hacer descanso activo. En lugar de tirarse al sillón y no hacer nada en todo el día, lo que uno hace es cambiar el deporte que venías haciendo por actividades de baja intensidad que te permiten seguir moviéndote y así circular la sangre. Y como son actividades de baja intensidad, uno puede hacerlas por varias horas sin problemas.

Ejemplos:

Hacer spinning, pero lento y sin agitar tanto el corazón.

Salir a caminar.

Hacer yoga o elongar.

Subir un cerro, pero muy lento.

Jugar golf.

Etc.

¿Por cuánto tiempo descansar?

A menos que estés excesivamente sobreentrenado o hayas competido en algo demandante como una maratón, después de uno o dos días deberías sentir que la energía y la motivación vuelve al cuerpo. Tu cuerpo debería sentirse fresco, listo para volver. Si no te sientes así, es mejor seguir descansando hasta que vuelva la energía.

7)Alimentación

Habiendo tantas dietas distintas, y teniendo en cuenta que todos nuestros cuerpos son tan distintos, sería un error grave recomendar una dieta única que le sirve a todo el mundo.

Suele pasar que personas que siguen un tipo de alimentación hablan de las maravillas de su dieta, y critican a las otras dietas. Es como si siguieran una religión.

Los que siguen una dieta mediterránea hablan de la importancia de comer moderadamente de todo, y critican a los veganos porque les falta no sé qué vitamina.

Los veganos hablan de las maravillas del mundo vegetal, y de lo malo que es la carne para tu cuerpo.

Hay otros que sólo comen alimentos que uno puede encontrar en la naturaleza y recoger o cazar con tus propias manos.

Sin embargo, hay algunos puntos clave que todas las dietas tienen en común, porque son excesivamente difíciles de llevarles la contra:

  1. Hacen mal los alimentos procesados, comer azúcar, tomar bebida y comer chatarra. Idealmente, estos alimentos deberían ser inexistentes en nuestras dietas.
  2. Hace bien comer verduras, y como tienen pocas calorías, uno puede comer muchísimo de ellas.
  3. Hace bien tomar agua. ¿Cuánta agua? Un indicador típico de que estás bien hidratado es que tu pipí salga transparente.

Y dado que todo lo demás se discute si es bueno o malo, quizás lo mejor que uno puede hacer es seguir comiendo pero en moderación, ¿no?

Por último, algo que se está respaldando con evidencia sistemática al día de hoy es que hacer ayuno intermitente tiene muchísimos beneficios para el cuerpo y la mente. Vale la pena investigar un poco sobre esto, pero al mismo tiempo conviene consultar con un nutricionista, porque parece ser que no a todo el mundo le hace bien.

8)Sueño

Para dormir bien, se necesita:

1)Entre 7 y 9 horas al día. Todos necesitamos tiempos distintos, pero este es el rango comúnmente aceptado. Hay una porción muy baja de la población que se mantiene bien de salud con menos.

2)Pieza completamente oscura y silencio.

3)Ir a acostarse todos los días a la misma hora.

4)Evitar pantallas antes de acostarse. Elegir en lugar un libro, meditar, o una conversación.

5)Evitar tomar café después de las 3 de la tarde.

6)Evitar tomar alcohol para llegar al sueño profundo.

7)Salir a ver el sol apenas nos despertamos.

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

Una alternativa a la disciplina para hacer más deporte

Cuando se trata de desarrollar un hábito de hacer deporte todos los días, un error muy común es poner todas las fichas en la fuerza de voluntad y la autodisciplina.

Decimos: “Voy a empezar a hacer deporte todos los días. Cada mañana saldré a trotar y después haré una rutina de flexiones y abdominales”.

Logramos completar el primer día. Estamos molido, porque nuestros cuerpos no está acostumbrados.

A pesar del cansancio, logramos completar el segundo día, porque no queríamos ser la persona que se rinde tan rápido.
Ahora si que estamos cansados.

Al tercer día ni pensamos en ir a entrenar.

Repetimos este mismo proceso, pero en tres meses.

El error es que estábamos confiando en que tendríamos desarrollados una autodisciplina que nunca antes habíamos necesitado usar, la cual se disipó apenas llegó el cansancio y la situación se puso difícil.

La autodisciplina es una habilidad que se desarrolla con el paso de los años. No llega de un día para otro. No conviene confiar en ella cuando uno está empezando a hacer deporte.

Permíteme proponerte una alternativa a la autodisciplina para ayudar a que hacer deporte sea más fácil:

Ser parte de un grupo de entrenamiento.

Sin que te dés cuenta, te sentirás motivado y serás consistente, porque no querrás ser el que le falla al grupo. Ahora eres parte de una comunidad, y uno no puede llegar y fallar a la comunidad sólo porque está cansado.

Eso sí, hay que tener en cuenta algunas cosas:

Lo primero, es que es crucial considerar qué tan entretenida es la actividad que elegiste, y qué tan simpática es la gente del grupo.

Hay decenas de opciones a elegir para alcanzar un buen estado físico. Gimnasio, tenis, padel, trote, fútbol, bicicleta, yoga, montañismo…

¿Para qué elegirías ir a clases de spinning si no te gusta pasar una hora jadeando o que una profesora te grite?

¿Para qué elegirías ir a pilates si odias sentir que tu guata se quema por una hora?

Y si te gusta el deporte que elegiste, pero no te cae bien la gente del grupo, conviene cambiarse de inmediato a otro recinto, y seguir cambiándose hasta que encuentres a tu comunidad. Esto hace que hacer deporte sea una actividad entretenida con amigos.

Lo segundo, es que hay que tomar en cuenta que cuando uno empieza a hacer un deporte o entrenamiento nuevo, lo normal es ser el más débil del grupo.

No es fácil ser el eslabón débil de un grupo. Requiere aceptar que uno va a pasar vergüenza de vez en cuando. Pero ayuda a pasar vergüenza saber que pasarás vergüenza, ¿no?

Por último, tener en cuenta la importancia de partir suave con un deporte nuevo. Si no, te puedes lesionar por meses y vuelves al punto de partida. Un buen estado físico se desarrolla después de años de actividad física moderada, parando a descansar cuando tenemos algún dolor.

La mejor parte de sumarte a un grupo para hacer deporte es que, sin que te dés cuenta, después de unos años habrás desarrollado la autodisciplina necesaria para entrenar todos los días.

Con el paso del tiempo, sin importar si eres parte o no de un grupo positivo, de todos modos vas a querer moverte un poco todos los días. Porque ahora sabes, por experiencia propia, que cuando haces deporte a diario tu cuerpo se siente mucho mejor, y estás mejor de ánimo.

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

La técnica del elefante para alcanzar metas

¿Cómo nos comemos un elefante completo?

Un bocado a la vez.

Completar una maratón puede sonar como una meta demasiado grande. Tan grande, que sólo pensar en esos 42 kilómetros puede provocarnos ansiedad y que nos retiremos sin ni siquiera haber empezado.
Si en lugar de enfocarnos en la distancia completa nos concentramos en hacer bien el próximo kilómetro, la tarea se ve más simple y alcanzable.
Poco a poco los kilómetros se van acumulando, y estás en el kilómetro 41, y tan sólo te falta un bocado más.
Si quieres que la meta sea más chica aún, enfócate sólo en el siguiente paso, así como lo hace Dean Karnazes.

Escribir un libro de cientos de páginas también suena como una meta demasiado grande como para lograr completarla.
Pero si decides, en lugar, escribir 500 palabras al día (un par de párrafos), con el paso de los meses estás a sólo 500 palabras de terminar tu primer borrador. Sólo te falta un bocado más.

En vez de enfocarse en perder treinta kilos de peso, que la mente esté en la próxima comida y el próximo entrenamiento.

En vez de enfocarse en leer cincuenta libros al año, que la mente esté en las próximas diez páginas.

Para los que viajan en bicicleta: en vez de enfocarse en pedalear miles de kilómetros por quién sabe cuántos países, elegir concentrarse en llegar al siguiente pueblo , a diez kilómetros de donde uno está. Acumular unos cuantos pueblos hacen 80 kilómetros al día, y varios días de 80 acumulan miles de kilómetros.

Dividir una meta grande en tareas fáciles de completar, de manera tal que no nos angustiemos pensando en el final y podamos ser consistentes con nuestro trabajo.

Dejar que el tiempo haga lo suyo.

Sin darnos cuenta,  nos habremos comido el elefante completo.

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

Autosabotaje

Autosabotaje es cuando, a través de nuestras acciones en el presente, creamos problemas para nuestro futuro.

Hay muchas formas de autosabotaje. Acá van algunas:

Consumir drogas, alcohol y comida chatarra sabiendo que esto perjudicará nuestra salud en el futuro. Especialmente si el consumo es diario y por varios años.

No hacer deporte, elongar, y mantener todos esos hábitos que nos hacen bien, sabiendo que esto determinará qué tanto dolor tendremos en el futuro.

Perder el tiempo en redes sociales, a pesar de que sabemos que tenemos una sola vida y se va minuto a minuto. Después, cuando estemos viejos, sentiremos que la desperdiciamos.

No dar el 100%, con tal de tener una excusa válida cuando fracasamos.
Este es el caso del estudiante que estudia poco para una prueba, y así, cuando le va mal, puede excusarse con que no se preparó.
O el caso del deportista que sale de fiesta la noche anterior de un partido importante. Así, si pierde, puede decirle al resto que es porque durmió poco.
O el caso del deportista que no elonga, no se alimenta bien y no descansa como corresponde, a pesar de que sabe que es clave para su desempeño.

No darnos suficiente tiempo para lograr algo que deseamos. Así podemos decir que lo intentamos, cuando en realidad lo intentamos a medias.
El deportista que intenta el profesionalismo durante un año, a pesar de que sabe que para llegar al más alto nivel se necesita mucho más de un año.
El escritor que quiere publicar un libro pero se rinde al primer rechazo, sabiendo que es necesario contactar a muchas editoriales para encontrar a alguien que quiera trabajar contigo.

Comprometerse con muchas responsabilidades al mismo tiempo, con tal de tener una excusa de por qué estamos haciendo todo a medias.
El empleado de oficina que además es padre de familia y quiere correr una triatlón. Cuando rinde poco en la oficina, no se está entrenando bien para la triatlón y no le destina tiempo de calidad a su familia, puede excusarse diciendo que está con muchas cosas encima.

Si nos va a ir mal en la vida, que no sea porque nosotros mismos creamos los problemas.

¿Conoces otro caso de autosabotaje?

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

¿Por qué ducharse con agua fría?

¿Por qué ducharse con agua fría?

Porque nos ayuda a desarrollar fuerza de carácter, o dicho de otra forma, dureza mental.
Y una persona con fuerza de carácter sufre menos, porque está mejor preparada cuando los verdaderos problemas llegan.

Porque completar una tarea díficil es una buena forma de empezar el día. Motiva a querer completar una segunda tarea difícil, y una tercera, y así sucesivamente.

Porque mejora la confianza en uno mismo/a.
Incluso cuando tengas un mal día serás capaz de decir: «Bueno, al menos fui lo suficientemente fuerte como para ducharme con agua fría, a pesar de que pude haber elegido agua caliente».

Porque se siente bien una vez que se termina.

¿Cómo ducharse con agua fría?

Si nunca lo has hecho, una opción para partir es empezar la ducha con agua caliente y enfriarla al final.

Personalmente recomiendo empezar con el agua fría desde un principio.
Y cuando digo fría, me refiero a lo más fría que tu ducha permita.

Quédate bajo el agua fría respirando controladamente, de la misma forma en que las madres intentan controlar su respiración cuando están en medio de un parto.

Llega un momento en el que sientes que estás completamente en control, sin tiritar y respirando calmadamente. Ahí puedes cortar el agua.

Si con el paso del tiempo una ducha fría te parece muy fácil, un segundo nivel es bañarse en una piscina a primera hora de la mañana, o bañarse en un lago, un río, o el mar.

**Si estás enfermo, no es buena idea ducharse con agua fría.

¿Qué tan seguido y hasta cuándo ducharse con agua fría?

Todos los días por el resto de nuestras vidas.

Wim Hof, the iceman

Para terminar: si te empieza a gustar ducharte con agua fría, te recomiendo aprender sobre Wim Hof.

Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

Calma bajo la lluvia

Es muy fácil afirmar que estamos felices y con actitud positiva cuando todo nos está saliendo bien.

El verdadero desafío es cuando aparecen los problemas y no estamos preparados.

Actitud positiva y fuerza de carácter se ve en aquella persona capaz de mantener la calma cuando las cosas no le están saliendo como quería.
Cuando está fuera de su zona de comfort, pero aun así no se queja.

Paz, sin importar si hay sol o lluvia.

Guido Orefice, «La vida es bella»
Juan Pablo Toro
Juan Pablo Toro

Autor Deportista Nómade

Roger Federer consultor

Seguro has escuchado de Roger Federer.
Uno de los mejores tenistas de la historia. Posiblemente el mejor.
20 Grand Slams.
«El reloj suizo». Algunos dicen que ni transpira cuando juega.
Para muchos, yo incluído, perfección en tenis y en vida. Verlo jugar es un regalo.

No conozco a Roger Federer en persona, pero con verle la cara, se nota que es un tipo feliz.
Me atrevería a afirmar que Roger es una de esas personas que, sin importar lo que haga en su vida, es y será feliz.
Sin importar si tiene 20 grandslams, o cero, o si nisiquera intentó ser profesional.
Estoy seguro de que alguien inteligente como él, si no hubiese sido tenista, habría encontrado otro camino para estar contento con su vida.

Ser feliz sin importar lo que uno haga suena como algo bueno. ¿Pero lo es?

Permíteme proponerte el ejemplo de Roger Federer consultor.

ROGER FEDERER CONSULTOR

Imagina a Roger cuando tenía 15 años. Sabe que juega bien tenis, pero no sabe qué tan exitoso podría llegar a ser si es que probase ser un jugador profesional. Viviendo en un país lleno de oportunidades como Suiza, y teniendo tantas opciones, no sabe qué hacer.

Ser tenista profesional es una apuesta arriesgada. El tenis es uno de los deportes más desiguales del mundo en cuanto a reparto de premios. Son miles los que intentan alcanzar el éxito, y tienes que estar entre los cien mejores de esos miles para empezar a ganarte la vida.
Y todos entrenan todos los días. Y todos tienen el mismo sueño.
La competencia es sangrienta.

Supongamos que alguien le explica al joven Roger lo arriesgado que es ser tenista. El miedo y la preocupación por el futuro invade al suizo.
Ser el mejor tenista de la historia es su sueño, pero al mismo tiempo sabe la importancia de ser racional. Sabe que hay otras alternativas que también son buenas.
Roger termina decidiendo estudiar administración de negocios en la mejor universidad de Suiza.

Roger es inteligente, así que le va bien durante toda su carrera. Y no solo eso, ¡le gusta estudiar! Le gusta aprender de microeconomía y esas cosas. Además, juega tenis en su tiempo libre. No se podría pedir una mejor vida universitaria.

Roger se gradúa, y encuentra trabajo en una de las mejores consultoras del país. Pasa el resto de su vida desarrollando una carrera profesional como consultor. Llega a ser el gerente general.
Le gusta su trabajo en la oficina, gana un sueldo excelente, tiene una casa en los alpes suizos con todo lo que siempre quiso, se casa con una mujer que ama, y tiene cuatro hijos: dos gemelos y dos gemelas. Reloj suizo.

Roger Federer consultor es un hombre feliz, no solo porque tiene todo en la vida, sino porque personas como Roger seguirán siendo felices sin importar lo que hagan.

Por favor, no creas que pretendo criticar la vida de un consultor. El ejemplo que te acabo de dar de Roger corporativo es increíble. Este hombre tiene todo lo que alguien podría llegar a pedir. Una linda familia, necesidades básicas cubiertas, y un trabajo que le gusta. ¡Roger es feliz!

Entonces, ¿A qué voy con todo esto?

En ambas vidas, tanto Roger tenista profesional como Roger consultor, el suizo es igual de feliz.
La única diferencia, es que en una de las vidas Roger decidió correr el riesgo de seguir su sueño, y en la otra no.

¡Lo que se habría perdido el mundo si Roger no hubiese seguido su sueño de ser tenista!


En cuánto a él, no hay problema. Porque como consultor es feliz.


Pero para todos los amantes del tenis, habría sido una tragedia.


Todos esos partidos que nos hicieron gritar y emocionarnos, que no habrían pasado.
Todas esas personas que inspiró alrededor del mundo a través de su ejemplo impecable dentro y fuera de la cancha.
Toda esa gente que ha ayudado a través de su fundación, la cual financia con lo que ha ganado en su carrera.
Toda esa gente a la cual Roger les da sentido en sus vidas. Aquellos que lo siguen casi como si el suizo fuera un mesías.

No se puede medir todo el bien que Roger Federer le ha hecho a este mundo como tenista. Sólo cabe agradecerle el hecho de que corrió el riesgo de seguir su sueño.

Escribí este artículo porque no tengo una opinión clara respecto al ejemplo que acabo de dar.

¿Importa seguir tu sueño, si sabes que hay otros caminos mas seguros que también te pueden hacer feliz?
¿O conviene elegir un camino más prudente?

¿Acaso es tu deber hacia los demás seguir tu sueño si es que crees que hay una chance de que el mundo estará mejor gracias a que corriste el riesgo?
¿O no te debería importar en tu decisión el posible impacto que puedas llegar a dar?

En otras palabras, antes de que Roger Federer hubiese decidido qué hacer con su vida, ¿debería haber tomado en cuenta que había una chance de que alegraría la vida de tanta gente con su tenis? ¿O se debería haber preocupado sólo por alcanzar una buena vida sin tomar en cuenta el impacto en el mundo?
Claramente no tenía cómo saber que llegaría a ganar 20 Grand Slams. Pero seguramente sabía que había potencial dentro de él.

No sé si deberíamos tomar en cuenta el impacto en el mundo que podríamos llegar a dar cuando tomamos decisiones, o si deberíamos preocuparnos por nosotros mismos.

Pero algo que sí creo, es lo siguiente: el mundo es mucho mejor gracias a todos esos deportistas que se atrevieron a seguir su sueño.
Y lo mismo digo de escritores,
artistas,
músicos,
emprendedores,
bailarines,
fotógrafos
aventureros,
y todas esas otras personas que tenían una idea que querían llevar a cabo, que sabían que era arriesgada y que había una chance enorme de fracasar, pero aun así eligieron intentarlo.

Porque sabían que, si no lo intentaban, se arrepentirían al final de sus vidas.

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